10 Años Después

Conmemorando 10 años de pendejadas.

Lo imposible sucedió! Bueno, técnicamente, lo imposible es que algún día alguien me pida matrimonio, pero necesitaba iniciar dramáticamente. Total, el hecho es que lo casi imposible ocurrió: Llevo 10 años bloggeando y lo mejor aún, no lo hago desde ultratumba!

Qué emoción tan emocionante! En realidad jamás creí llegar a esta edad, menos a continuar escribiendo mis pendejadas, y encima sin ninguna cana! Grandes logros, en verdad, grandes y muy satisfactorios logros.

Este blog inició como The Simple Life el 13 de abril del 2004, cuando jodí y jodí a Mayra para que me hiciera uno después de mi fallido intento de hacer una fanpage de Buffy. Those were the days, mis tesoros, those were the days. La vida siguió su curso, personas llegaron y otras se fueron, pero lo único relativamente constante en mi vida fue este blog. Qué contento estoy de no haberme detenido entonces.

En 2006 surgió mi muy ambicioso proyecto llamado Immaculate Obsession y con él, la segunda versión del blog: METH. No como la droga, sino acrónimo para Mau’s E! True Hollywood… algo. A veces historia, a veces documental after school, a veces facepalm.jpg porque estoy bien baboso. En fin, como todo, el final es abierto a interpretación. Equis, lo importante era continuar aquí, no para nadie, sino para mí.

Desafortunadamente perdí muchas de mis entradas en ese evento llamado “Estoy bien pendejo y se me cayó el disco externo al suelo”, pero las drogas aún no han causado demasiados estragos en mi memoria. Así que, para conmemorar estos diez años de vida de lo más infame de la blogósfera, he aquí a las diez personas más tremendas, más cagadas, más culeras, más ustedes-pónganle-el-adjetivo de este periodo. Lo más importante es lo que fueron para mí en algún momento. Pues bueno, adelante!

Mayra: Yo no sé qué habría hecho de la prepa sin ella. Punto. Nos conocíamos desde hacía tres años, pero honestamente me daba hueva. Ella era demasiado fangirl en esa época y yo demasiado ocupado luchando contra mis demonios para tolerarla. Sin embargo, como lo expresó ella alguna vez: La soledad une. Inicié ese periodo con un grupo de personas asquerosísimas y el último día antes de mandar todo al demonio llegó ella. De inmediato nos juntamos y surgió lo que en nuestra muy retorcida mente llamaríamos “una bonita amistad”. Éramos la mamada juntos. Nos cagábamos de risa de todo, hacíamos nuestro cómic bien anime con nosotros de protagonistas y los pendejos que conocimos en el gaTec de minor characters, nos meábamos imitando a D’d y su hilito de baba y jurábamos tener un vínculo estrecho con la Pelu. Nos íbamos a jetear todo el puto día a la terraza de la biblioteca mientras hablábamos de la hamaca asesina, nos chingábamos nuestros mil litros de Coca mientras le partíamos el orto a todos en Metal Slug, hablábamos de nuestros fandoms aún cuando el otro no tenía ni puta idea e incluso me animó a escribir fanfics y me defendía de los flamers… Vaya, qué bonita amistad indeed.

Me acuerdo de ella particularmente porque estábamos en clase de inglés haciendo equipo con Gin@ – nótese que la @ es porque era un andrógino de mierda y nos costó varios meses soportarlo para descubrir que era hombre y no mujer – y además de indefinido era un pinche tetazo. Jesús Santo, pero es que por eso no tenía amigos. Yo por criticón tampoco tenía amigos, pero ése es otro pedo. El caso es que un día llega una doña a invitarnos a algún evento y Gin@, como buen nerd sentado en primera fila, era el único atento. Pues agarra la doña y con toda la bondad en su corazón le pone una mano sobre el hombro y dice: Si aquí mi amiga…

Needless to say, no acabé la última frase porque simplemente jamás la oí. Estallé a carcajadas en medio del pinche salón valiéndome madre todo en la puta vida. Mayra se hacía la decente tratando de no reírse pero, después de que le repetí 20 veces lo ocurrido, se cagó de risa también. Ese día lo conoceríamos después como The Day Laughter Died… pero neta cuánto valió la pena.

Karen: Cómo hablar de mi vida sin hablar de Karen? Empezamos a hablar un día sentados en la cybershit sobre moda y de ahí nos hicimos inseparables. Bueno, en realidad nos hicimos inseparables cuando me vomitó en la cara en plena celebración de mi cumpleaños. Si toleré eso, claramente nuestra amistad estaba destinada a durar para siempre. Con ella sufrí el tormento veraniego de Mecánica y Cálculo y todos esos pinches problemas que únicamente te daban la velocidad, el ángulo, el peso y somehow la respuesta era el nombre de cada uno de los siete enanos de Blancanieves. Sobrevivimos a Filosofía y al asistente culero que nos sacaba todas las clases porque jugábamos Basta a pesar de que, como bien le dije, había tocado la D y yo en nombre había puesto Descartes. Estuvimos juntos cuando el excelentísimo profesor Loreto nos contó cómo había cantado con Pavarotti y más recientemente cuando decidimos hacer la maestría los dos y lloramos sangre en cada pinche clase del GMAT. Qué vida tan ojete la que hemos tenido verdaderamente.

Algo de lo que me súper acuerdo fue cuando agarramos nuestra rachita de ir a beber al cine, de donde salíamos hechos mierda. Tipo de que comprábamos un refresco grande para mezclar y dos botellas y a mamarle. Decidimos entrar a ver The Mummy 3 porque iba a ser una mamada y nuestras reglas para empedar eran:

a) Cada que salga Brendan Fraser
b) Cada que digan “Mummy”
c) Cada que salga una mamada

Qué secuencia de Fibonacci ni qué su puta madre. Ésa, muchachos, es la verdadera fórmula para el éxito. De ahí siguieron otras películas en otros estados, como Jackass 3D, la cual, por experiencia, recomiendo ampliamente ver marihuano.

Pero lo mejor, lo mejor de lo mejor, fue cuando le dijimos a otras amigas que Mónica había estado embarazada y ya tenía un hijo. Evidentemente era falso, pero igual Mónica es una puta, no tarda en volverse realidad. El hecho fue que la mamá de una de estas amigas era parte del mismo círculo social de la mamá de Mónica. Cuánto pisto escupí en el cine cuando nos contó que su mamá le había dicho a todas las amigas que Mónica ocultaba a un bebé en su casa, que por eso la mamá de Mónica ya no les hablaba.

Gaby: Mi chaparra hermosa! Fue de lo mejor que pude haber conocido en la universidad. De lo poco que aprendí en ese lugar, lo que me quedó clarísimo es que sólo hay dos cosas seguras en esta vida: La muerte y que Gaby jale a la peda. Desde el primer semestre fue puro pedo con ella y qué cagado estaba todo. Ahora que me proponía hablar de porqué la amo, me doy cuenta que todas mis amistades son alcohólicas y/o drogadictas. A huevo! I mean, carajo! Habla muy mal de mí eso, pero es mejor que hablen mal de mí a que no hablen, creo. Juro que no me apellido Félix.

Cómo olvidar todos los tapones que me puse con ella desde primer semestre hasta el último? Como cuando se tiró las luces del Velvet encima y acabamos en el hospital con la señorita vomitándose y meándose en el carro. Después de eso, su mamá le prohibió salir en la noche, pero gracias a Dios existian los bares ilegales del gaTec. Resultado: Pedos a las 16h.

Lo mejor de ese tapón sin duda fue bajar a la niña de un tercer piso con todos en el mismo estado de ebriedad. Tan grave fue que tuvimos que pedirle a un extraño todo mamado que la cargara por nosotros. El muchacho muy caballeroso la bajó, pero no sin antes bajarle los jeans y los calzones en el proceso. El alcohol destruye y en ese caso se chingó mi vista, neta.

Pero lo mejor fue TODO el séptimo semestre a su lado. De que estábamos ahogados desde el martes a las 10h con Rancho Escondido y New Mix en el mejor antro de la ciudad: Adyacente. En ese periodo, Gaby me enseñó que para mear en la calle no necesitas tener pene. La niña marcó el territorio de todas las calles del gaTec, principalmente la que estaba enfrente de un kinder. Oh, my God, the children!

En esa época también tuvo su aventura lésbica porque la marimacha la empedaba para chingársela todos los días y la otra se dejaba porque “ni pedo, parece güey”. Viéndolo objetivamente, la tortilla tenía más testosterona que yo.

Cecy: Yo no creía que existieran almas gemelas hasta que la conocí a ella. Con pocas personas puedo ser la súper bitch divertidísima persona que realmente soy. Mi BFF de tantos países y complíce de tantas acciones que seguramente me aseguraron ya un lugar en el Infierno. Pero ni pedo, ella estará a mi lado.

Desde el momento que la conocí, hicimos un clic maravilloso porque nos encantaban las Spice Girls, el pisto, Vh1 y además nos reímos mil horas de la “vieja” que aún juramos que es hombre… y eso fue en los primeros 7 minutos de conocernos. Citando a María Daniela: Te lo juro.

Momentos con ella recuerdo un millón, todos están en el blog, no hace falta detenerme más. If there’s no love for New York…

Krizia: Justo cuando creía que las chicas guapas, inteligentes y además cagadas no existían, apareció esta mujer. Pero sin duda, lo mejor de ella es su nivel enorme de indiscreción. He pasado momentos increíbles con ella pero creo que han sido más los momentos en que he querido que me trague la tierra cuando estoy a su lado. Además, hace falta aclarar que es por culpa suya que no tengo amigos. Claramente ella con su voz aguardientosa gritaba todos los comentarios incómodos y yo me cagaba de risa y así fue como básicamente no hice amigos en la carrera. Tipo y así.

Momentos con ella, chingos. Desde el grito cero discreto de “Ahí estás con tu amiga la madreada” con el salón lleno, hasta su posada navideña que no sé porqué coño invitó a toda la generación a su casa cuando no le hablaba a nadie, todas las salidas con ella han sido una experiencia. La posada en cuestión fue tan mala que terminamos saliéndonos de su casa y nos colamos a otra peda en la casa de enfrente. De que estábamos pisteando durísimo y de repente ella así de, “hay que regresar a mi casa a ver si ahí siguen los invitados”. Yo la amo.

Ale: Ale es de esas malas compañías que siempre me hacen fumar, beber, y prácticamente tomar todas esas malas decisiones que podría tomar solo pero sin tanto culo. Es de las pocas personas que experimentó los placeres de la vie enchantée y el sufrimiento al dejarla. Sí, sí, sí, todas las veces con ella fueron una gloria, desde la noche en que empedamos a Gaby para que no fuera a su entrevista al día siguiente – que por cierto, crudísima y vomitando pero sí fue – hasta las clases de mate en las que hacíamos papiroflexia para ver si nos surgía algún amigo.

Sin duda lo mejor que viví con ella fue cuando choqué en el estacionamiento del gaTec. Jesucristo Santo, es que iba tapado! En mi defensa, dentro del campus estaban dando pisto gratis y… si ya saben cómo soy, para qué chingados me invitan? Cabe aclarar que no me invitaron pero igual ahí andaba de argüendero. Pues claramente nos estampamos y además me di a la fuga. El conductor del coche al que le choqué se puso pendejo y me persiguió por todo el estacionamiento hasta que me chocó en la cajuela y nos aventó el coche. Por supuesto que hubo un pedote y al final del día él nos acabó pagando todo, pero pues… sí, eso lo viví con Ale.

Malin: Cuando alguien piensa en Suecia normalmente te imaginas a una rubia de dos metros despampanante y pues Malin es sueca y claramente acabó con ese estereotipo. Básicamente, she’s a fat whore, pero es la más cagada y de las peores amistades que la vida me ha regalado. Hace falta decir que no importa que esté bien marrana, coge tan seguido que hagan de cuenta que no lo estuviera. Oh, sí. Y además de eso es excelente cuidadora de pedos – no porque ella no beba, sino porque aunque ande pedísima, su cuerpo puede sostener al mío sin pedos. Yo no hago amistades a lo pendejo.

De ella, lo mejor ha sido cada peda en Emporium porque siempre jurábamos que nos chingaríamos toda la charola de shots de sabores y así decidir cuáles eran las buenos para la siguiente vez. Por supuesto que siempre acabábamos hechos mierda y por lo tanto cada martes y miércoles teníamos que volver a pedir todos los shots para ver si ahora sí nos acordábamos. Nunca pasó. Sin duda un apartado enorme en nuestra amistad fue nuestro viaje a Amsterdam y el famosísimo “I don’t want to take down Lindsay Lohan, I’m gonna make friends with her and party with all her celebrity friends!”. Filosofía de vida de primer mundo.

Kercel: Mi amado instructor de spinning. Además de que tenía las mejores piernas – excluyendo a las del KFC – el güey era poca madre. Sus clases siempre me hacían salir con una sonrisa enorme, en parte por las endorfinas del ejercicio, en parte por las feromonas en su sudor. En fin, era genial.

Sin embargo, lo mejor de él era la forma de motivarme. En realidad se la pasaba gritándome cada dos minutos – que eso funciona perfecto porque me excita – pero era justo lo que necesitaba. No los pinches gritos, sino alguien que estuviera detrás de mí diciéndome que podía lograr todo lo que me propusiera. Vaya, es una forma muy inmensa de extrapolar el pedalear 10 kilómetros más con aplicar a las maestrías, sobrevivir al trabajo y en general, a la vida, pero funcionaba. Gracias a él no me volví loco durante esos meses y… bueno, qué puede ser mejor que eso?

Daniel: Nos conocimos en el primer semestre de prepa. Francamente no nos hablábamos y vivíamos bien. Se me hacía guapo pero muy pendejo de hecho. Nos comenzamos a hablar hasta el tercer semestre cuando tuvimos la mala fortuna de estar en Trigonometría juntos con el pinche profesor polaco que explicaba como si estuviese en la NASA cuando claramente mi intelecto debía ser retado por profesores del CONALEP. Bueno, la verdad no estaba tan pendejo, pero este güey sí mamaba.

El punto es que a principios de ese semestre, accidentalmente me le declaré gay y él, sorprendentemente, también. Recordemos que estoy hablando de los 2000’s, donde lo único que había homosexual en los medios era Queer Eye for the Straight Guy y aún más prejuicios de los que hay ahora. Claramente él ya estaba muy afuera del clóset mientras que para mí, él era la única persona a la que se lo había dicho. Esa aceptación me dio confianza para declararme. Aunque estuvimos muy poco tiempo juntos, si no hubiese sido por él, la prepa habría sido posiblemente muy frustrante. Él me enseñó que no todo era horror y tragedia en el mundo gay, que podíamos ser libres y, vaya, qué bien se siente.

Mi novio: Ha estado conmigo en las buenas, en las malas y en aquéllas que aunque para mí son buenas, para él son muy malas. No sé qué me depare el destino ni tampoco sé si él estará en ese destino, pero después de nueve años de estar juntos, en verdad puedo decir que es el amor de mi vida.

Esto quería publicarlo el 13 de abril – el aniversario de mi blog – pero la hueva, los temblores, mi gato y demás, lo hicieron imposible. No importa la fecha…

Llegué para quedarme.

Leave a Reply

Your email address will not be published.