Summertime Sadness

Sobreviví al verano, unfortunately.

A continuación un aviso de ocasión para mi único lector: Sigo vivo. Desafortunadamente. Vale madre. No es un telegrama, pero no quería entrar en detalles tan temprano. Pues sí, sobreviví a todo lo que ocurrió después de mi viaje a Bali, incluyendo la vida laboral, el penúltimo semestre del MBA, y otras cosas igual de jodidas. Dicen que hierba mala nunca muere, pero chingada madre, ya, Dior mío, por favor llévame antes de que esto se ponga peor.

Bueno, iniciemos por el principio del verano porque fue a la vez el mejor y el peor de mi corta vida. Apenas regresamos de Bali, inicié mi internship en Pratt & Whitney Canada como business analyst para el canal de e-commerce que estaban por lanzar según en julio. Nótese el “según” porque es hora que esa chingadera no se ha lanzado aún. De hecho debió lanzarse desde el 2013, pero pendejos ellos y jodido yo por haber aceptado entrarle al atolladero. En serio que a veces me atoro tanto yo solo que no me sorprendería que en unos años me declarase fistero.

Pues entré a la compañía con todo el ánimo y la disponibilidad del mundo a pesar de que era una manufacturera de motores de aviones y yo no sabía ni cambiar una pinche llanta de coche. Dejando eso a un lado, de hecho la única vez que se me ponchó una llanta yo la cambié. OK, tal vez paré a un taxista y le di para su torta y su refresco para que me hiciera el paro, pero dejemos los detalles para el confesionario. El hecho es que la empresa era todo lo que yo no quería en la vida, pero ahí estaba.

Como si eso no fuese suficiente, quedaba hasta donde Cristo había perdido los clavos. Literal. De que yo vivo en el centro de Montreal y la puta oficina me quedaba a dos camiones y dos metros de distancia. O sea a 1:40 de donde vivía prácticamente. Si eso fuera poco, quedaba en una región tan alejada que pobrecito, pobrecito de mí si alguno de mis cuatro transportes se retrasaba aunque fuese un minuto porque el último camión literal pasaba cada media hora. Y como si eso no fuese suficientemente terrible, tenía que estar en la oficina a las 07h30 diario porque a esa hora llegaba todo mundo. Sí estaba bien culero.

Pero como si eso no fuese suficiente, la gente era lo peor de todo. Todos ahí literal eran ingenieros, tenían más de 40 años, y eran súper jerárquicos en sus tratos. Además todos tenían como 30 años en la empresa literalmente, y obviamente no conocían otra empresa que no fuese ésa. Entonces por supuesto que eran súper cuadrados, cero innovadores, extremadamente racistas, y además odiaban a los MBAers. Bueno, pues yo que soy tan padrísimo y elegante, por supuesto que no encajaba ahí para nada. Ni siquiera en mi forma de vestir éramos similares porque yo llevaba ropa y zapatos de diseñador y ellos se vestían como funcionarios públicos. La cosa estaba terrible.

Y como si eso no fuese suficiente, los interns eran inmamables. Uno de ellos era francés y la neta sí estaba bien pinche bueno, entonces pues como sea, pero los otros dos eran unos pinches chinos nefastos. Como todo lo que viene de China, hasta su pinche personalidad era fake. Estaba jodido.

Aún peor, como si todo lo que he dicho hasta ahora no fuese suficiente, era que el proyecto en sí estaba más hundido en el tambo de caca que la carrera musical de Lady Gaga. Onda de que estábamos trabajando en conjunto con Deloitte India y, bueno, yo ya sabía que Deloitte era mierdero pero esto ya rebasaba los niveles de pendejez. Es que neta, yo estaba en contra del aborto hasta que tanta bestia se cruzó en mi camino.

Pero lo peor de todo es que a) me ponían a hacer pendejadas nivel convertir documentos de Word a PDF o b) simplemente no me ponían a hacer nada porque todo estaba parado por alguna razón más allá de mi comprensión. Ah, pero eso sí, tenía que estar ahí todo el pinche día, con o sin actividades, porque simplemente no me dejaban ir y además tenía que quemar 500 horas antes del 6 de agosto porque ya había comprado mi vuelo a México para el día siguiente. Literal no sabía cuáles eran las actividades de mi posición y mis jefes tampoco. Estaba todo jodido.

Lo único bueno de todo esto es que yo estaba en un piso aparte del resto de mi departamento, entonces literal no tenía que ver a nadie nunca. Entonces yo, siendo más cabrón que bonito – y está cabrón porque estoy divino – decidí programar mi computadora para que se apagara siempre a cierta hora y yo… pues yo me escapaba de la oficina dos horas antes. Estoy cabrón. El único pedo es que la salida estaba por donde se encontraba el área del resto de mi departamento, entonces me tuve que esconder detrás de las plantas y las macetas más de una vez. Era la pura variedad.

El único pedo es que mi gusto me duró nada más un mes. Después me asignaron un lugar literal entre tres de mis como 20 jefes porque no soy canadiense y tenían miedo que pudiera robarme algo. Puta madre. Me recargó la chingada. Lo único bueno del verano es que literal todos mis jefes se fueron como un mes de vacaciones, entonces estaba solo en la oficina. O sea, era un nivel de soledad tipo los que buscan el amor en Craigslist, mal plan. Pues chingue su madre, me salía antes también o de plano ni iba a la oficina. Nada más dejaba la computadora conectada y me iba a hacer mis mamadas. Ya en el peor de los casos, reservaba una sala de juntas y me tomaba una siesta toda la mañana. Sí era mucho pinche abuso, lo admito, pero era bien divertido. Sort of.

Pero bueno, dejemos ese desmadrito a un lado. Lo único bueno de ganar dinero en verano fue que tenía un chingo de oportunidades para gastarlo. Tipo de que en invierno, Montreal fue lo más deprimente del mundo, pero el verano es una fiesta diaria, literal. Lo mejor de todo fue que mis amiguitos se quedaron todos en la ciudad mientras que los pendejetes que me cagan se fueron todos a chingar a su madre al infinito y más allá. Bueno, en realidad la mayoría se fue a Toronto, pero ya con eso me conformaba.

Entonces no hubo fin de semana que no tuviera una fiesta, una actividad, o un cualquier-pretexto-es-bueno-para-ponerme-hasta-el-huevo. Porque deben de saber que los siete meses de invierno en Montreal estuvieron más vacíos que la cama de… bueno, para qué hablar de otras personas cuando yo mismo soy el mejor ejemplo. El punto aquí es que después de tanta frialdad dentro y fuera de mi corazón, días de 30°C o más con sol hasta las 21h eran como el paraíso. Me la pasaba a todas marimbas.

Viernes, sábados, y domingos, salía con Radhika que me sacó echo mierda varias veces, pero yo también a ella así que no hay problema. Entre las grandes pedas a las que fui, una fue el Grand Prix weekend, en el que toda la ciudad se volvió un enorme parking de Ferraris, Lamborghinis, Bugattis, los ricos y famosos que los manejaban, y las golfas que los frecuentaban. Pues yo vi tantos coches así que ya también andaba preguntando si el conductor era soltero o si de jodido quería ser infiel conmigo. Ese fin de semana salimos con Amanda que no me bajó de puto por no querer hacer fondos de tequila con ella. Por supuesto que ese abuso no lo iba a permitir. Así que hice lo que cualquier orgulloso mexicano haría: compré tequila shots para todos y el mío lo pedí con agua en lugar de pisto. Needless to say, la vieja acabó hecha mierda y mi reputación intacta, lololol.

Otra peda de las grandes fue en la fiesta de graduación de la generación arriba de la nuestra. Por supuesto que todos fuimos, no porque fuésemos a extrañar a cualquiera de los pendejetes que se graduaban, sino porque sería barra libre y habían comprado lo equivalente a dos botellas de alcohol por cada boleto vendido. Era un radio ganador. En esa peda me di en la madre bailando con una amiga, así que estuve el resto del verano con una rodilla con un tronar medio extraño y una muñeca sin poder doblarse a más de 45° grados. Sí me partí mi madre bien sabroso.

Otra noche nos enteramos que uno de los integrantes de Chromeo abriría un bar en un barrio súper shady y ghetto de Montreal y esa noche era la fiesta de inauguración. De que fuimos Radhika y yo, y casi morimos ahí. La fiesta claramente no fue dentro del bar sino en el lote baldío al lado del bar y con un DJ cabrón súper 80’s y 90’s. Por supuesto que no había cover o cadenero ni nada, pero sí había barra libre, así que prácticamente me puse un tapón con puro indigente. Literalmente. Apenas se acabó el alcohol, fuimos cuales teporochos al dépanneur por más cervezas y regresamos al desmadrito. El pedo es que la policía también se enteró de la peda y llegaron a medio divertirse, medio arrestar a medio mundo.

En cualquier otra situación me habría encabronado, pero estábamos en un barrio tan, tan, tan ghetto que cualquiera de los dos saldría violado. En cualquier otro país, tranquilamente ofrecía a Radhika en sacrificio, pero en Montreal con el gran número de jotos que hay, seguro acababa yo más rápido en cuatro que ella. Y pues sin una cena y flores primero, ni madres. De que high standards y así. Total que acabamos yéndonos a la zona antrera pero en el trayecto los dos estábamos que nos meábamos. Pues terminamos orinando en un estacionamiento, uno en una esquina y el otro en la otra. Prácticamente ya somos hermanos o de jodido tortillas.

En un networking event me topé con toda la gente que no quería ver, así que prácticamente me tiré al pedo durísimo. En cualquier otro momento sería una fake hoe porque es lo único que este MBA me ha enseñado, pero era verano y mi sentido del decoro estaba de vacaciones. Así que me empedé como Dios manda. En ésas andaba cuando Georgette llegó a la escena. Esta vieja es una de las recién graduadas que toda la generación odiaba por puta. Yo la amaba porque siempre he sido la idea de que entre más pulga la gente, más divertida, y entre más honesta, más grande es el chisme que contaré al día siguiente. Así que yo era #TeamGeorgette mal pedo.

Así que agarramos el pedo y nos fuimos a seguirla bien sabroso aunque al día siguiente tuviéramos que ir a la oficina. Bueno, en el caso de Georgette no porque la niña trabajaba de mesera… porque se acostó con el de la copiadora en la empresa en la que trabajaba y en lugar de guardárselo, lo divulgó a todos los empleados. Lo peor es que además a todo el mundo le dijo que el tipo no la había buscado nunca más después de chingársela. No había manera de respetarla ni tantito. Ahí fue cuando empecé a darme cuenta que estaba un tanto loca, pero no loca como mis mejores amistades, sino actually fucking crazy. Eso no me detenía de salir con ella nada más para cagarme de risa después, pero todo tenía un límite y esa noche lo descubrí. Brace yourselves!

La vieja agarra y nos dice que los dos güeyes que ama de mi clase y que lleva queriéndoselos coger activamente – cosa que no ha funcionado porque los tipos la han visto y, pues, su cara no vende y su personalidad tampoco y el alcohol sólo puede hacer tantos milagros – la stalkean durísimo en Facebook. Por supuesto que Radhika y yo nos miramos discretamente y nos cagamos de risa mentalmente antes de preguntar cómo sabía eso. Ay, Dios mío, hay veces que es mejor no preguntar.

Resulta que la pendejete bajó una aplicación que le muestra las personas que se meten más a su perfil. Por supuesto que esas apps son una mentira porque de ser cierto, entonces los primeros en esa lista de stalker no serían sus crushes, seríamos Radhika y yo. Estas apps te muestran a quien tú más stalkeas y entonces te hacen creer que es al revés para crear seguridad e ilusiones baratas en los corazones de tanta vieja pendeja, tipo ella y así. Acto seguido pedimos tequilas porque sobrios no podíamos tolerar esto más.

Sin duda la mejor peda del año fue en el Beach Club. Literal era una playita a una hora de distancia de Montreal en donde iba puro escuincle de 20 años estilo Jersey Shore. Un DJ súper famoso iba a tocar ahí ese día y la entrada estaba en 25 dólares, así que por supuesto que iríamos. Iniciamos con la precopa en el transporte, tipo dos litros de sangría y una botella de Goldschläger, tranquilito todo. Con el calor que hacía, yo asumí que sudaríamos el alcohol, pero como la mayoría de mis suposiciones siempre están mal, ésta no fue la excepción.

Bebimos shots de tequila, cerveza, shots de vodka, y además nos chingamos unas paletas de mota. Gracias al Señor no aceptaban tarjetas de crédito, así que pronto se nos comenzó a acabar la feria, pero entonces Radhika, mi brown sugar, sacó billetes yo no sé de dónde y le dijo a la bartender que era todo nuestro dinero y que queríamos acabar hasta el huevo. Por supuesto que nos dieron una bala de champagne… y funcionó. Después de un attempt de violación por parte de Fernando, nos fuimos al paradero para tomar el shuttle a casa. Yo no recuerdo nada. Sólo me acuerdo que medio me tambaleaba y decía que ésa era la primera vez en mucho tiempo que bebía tanto que no podía ni caminar. Santiago ya estaba hecho más caca que yo. Menos mal que no fui el peor.

Para el cumpleaños de Amanda, fui con Radhika y mi aún novio a festejarla. Por supuesto que esa fiesta también acabé bien mal. Para empezar, la señorita me hizo el bullying de mi vida porque decía que era más mexicana que yo, y con mi novio y con Radhika ahí, pues yo ya sentía que mi barrio me respaldaba. Así que invité los shots, pagamos la bala de champú, y en general bebimos como animales. Algo de eso lo hice porque me di cuenta que todos en esa fiesta eran blancos, rubios y canadienses, y nosotros tres, junto con una asiática y una mexicana, éramos los únicos de otro país. Claramente la niña estaba coleccionando amistades de cada país para verse muy conocedora y multicultural, la muy hija de la chingada. Yo ya salí bien arrababababasey y en eso decidimos crashear la fiesta de despedida de unos MBA2s. Pues por qué no? De esa fiesta yo sólo recuerdo que Santiago me dio un vaso de vodka lleno y yo me lo bebí como agua porque la neta sí tenía sed y ya estaba muy pedo para distinguir el bien del mal. Por supuesto que terminé fajándome cabrón y huyendo de la fiesta para terminar lo ya iniciado.

Pero el pedo no se acaba ahí. Dos días después nos subimos en un camión mi ex y yo hacia Ottawa para festejar el Canada Day y el cumpleaños de Nic. Pues el primer día yo di mi vida entera. De que no habíamos comido en, literalmente, todo el día pero eso no me impidió pistearle como si hubiera tragado lo de dos años. Además íbamos a contrarreloj porque todos los antros y bares cierran en Ottawa a las 02h. Sí se puso muy cabrón eso, pero qué es el MBA sin retos?

Después mi ex se fue, pero el sol en Montreal seguía brillando y mis ganas de empedar también. Ricardo me invitó a su fiesta de cumpleaños, pero como claramente no iba a ir solo y haciéndole honor a mi heritage mexicano, por supuesto que fui de traje. De traje meaning: Traje a mis amigos y una botella de pisto nomás por no dejar. Me mamé. Pero lo peor de todo estaba por ocurrir. Georgette también estaba en esa fiesta. Brace for impact!

En una fiesta de puros gays, la señora se puso en su papel de mujer independiente, poderosa, siglo XXI, pene psicológico, su puta madre, y así. El problema es que las palabras no hacen match con su actitud de vieja aburrida, sumisa, sin personalidad, y con una gran necesidad de tener pareja. Por supuesto que empezó a hacer comentarios del tipo, “Quiero que mi esposo sea gay para que cocine bien!” o “Mi pene psicológico es tan grande que puedo darles a todos en esta fiesta”. Yo estaba que me moría de la pena porque justo después de decir esas pendejadas se acercaba a hablar conmigo porque nadie más la pelaba. Pinche vida más ojete.

Otra buena fiesta fue en Osheaga, un festival tipo Corona Capital pero bien hecho, no organizado por personas que claramente se metían las baterías de litio al hocico de chiquitos. Pero ése no es el punto. El punto es que estaba en un mar de viejas topless y güeyes bien sabrosos. Yo ahí sí me quería ahogar.

Pero realmente ése tampoco era el punto. El punto es que fuimos en un gran grupo y terminé sólo con Radhika. Y el pedo es que ella le tiene miedo a las multitudes, entonces terminó yéndose y dejándome solo. Verga de perro parado.

Entonces, como igual no conocía ninguna pinche banda, me fui a buscar a Nic y a sus amigos de Ottawa. Estuvo meh, pero el cierre con Kendrick Lamar estuvo increíble. Me sentía bien nigga porque después de él, yo era lo más negro en ese mar de gente bien buena y bien blanca.

Pero ustedes dirán: Por qué Mau, siendo tan genial y fabuloso como es, no ha mencionado nada de chínguere en Osheaga? Ah! Pues es que la noche anterior fue la última gran fiesta del verano. Yo no me había puesto así desde… verga, creo que desde la carrera o peor. Sí se puso bien culero.

Unos amigos de Radhika vinieron de visita y la verdad todos ellos tenian OCD, así que no me quedaba más que beber. Precopeamos en la terraza de su edificio y, yo no sé cómo, yo no sé porqué, pero salimos hechos mierda de la precopa. Lo peor es que juro que ni siquiera habíamos bebido tanto, pero qué pinche pedota fue. Yo creo que nos roofiearon.

Literal no recuerdo cuando nos fuimos, no recuerdo como nos fuimos, no recuerdo como llegamos, no recuerdo cuando entramos, y no recuerdo cuando me dieron champagne y tomaba chasers de vodka derecho quesque para pasármelo.

Al parecer tampoco recuerdo las dos veces que me caí en el antro ni la comida después del mismo. Pero pudo ser peor, al menos no me bajé de ningún taxi bien estilo la Campuzano. Nic hizo eso y dio el pass out en unos arbustos afuera de McDonald’s. Rogelio también hizo eso y caminó como 20 kilómetros porque simplemente ya no sabía ni en qué zona estaba.

Yo no sé cómo llegué a casa, sólo sé que amanecí y tenía que irme a Osheaga. Pinche vida más ojete.

De haber terminado con mi ex no voy a hablar porque para dar lástima, ya hay más que suficientes historias ahí afuera. Pero si sobreviví a estas pedas y más, por supuesto que puedo sobrevivir a lo que venga. Afrontémoslo, el alcohol ya no me va a matar.

Esto es darwinismo al máximo.

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