Impending Doom

Las drogas matan… de risa.

Ya ya, lo sé, lo sé, el último post fue hace una vida, pero caray, que era todo un post pornográfico! Eso debe darme justificación por al menos dos meses más. Pero como Dior es grande y Mauuu aún más, no los dejaré aguantando ni un mes más! Así que, retomando mi vida desde finales de marzo…

Pues esta vez nos fuimos Cecy, Nancy, Malin, Lisa y yo. En teoría iba una amiga más, mi íntima Miriam la tortilla. Por Cristo nuestro Señor que tiene el cuerpo más musculoso que el Perro Aguayo… y también está mucho más tirada al catre… pero yo la amo. Jajaja! Olviden eso, ella no lee el blog, puedo hablar a libertad. Pues terminó no yendo porque supuestamente la quisieron violar pero… I mean, seriously, who would? Es que esa abominación no sale ni en rifa. Que cuenta la leyenda que estaba cocinando (porque las cocinas eran comunales) y un senegalense la vio y le tocó el estómago y después le metió la mano down under y que casi se madrean y quería demandarlo y él a ella también y bueno… Total que armó un pedote y quería que lo deportaran y así, pero repito… Qu’est-ce que fuck! Es que si el senegalense la llegó a tocar no fue por predador sexual, fue porque seguro estaba hambriento. I mean, esa gente no renunció al instinto de supervivencia como el resto del mundo. Todavía son de fogatas y danzas rituales. Si nunca dudé que tuvieran lanzas en sus cuartos. Pero bueno, según fue violación.

Total que habló a la policía y todo muy cool, muy pro los derechos de la mujer (si la hubiesen visto lo habrían reconsiderado seguramente) y en eso Miriam les dice en donde vive y ellos, “Ah, sí, esteee, bueno, nosotros no vamos para allá. Cierre con llave.”, y todos nosotros así de… Well, it’s cool that there’s someone looking after us, sweatdrop.

Total que el autobús iba cargado de cinco perras basureras evidentemente, pero bueno, nada que no haya sucedido antes. Viajamos el viernes de noche y llegamos el sábado a las seis de la mañana a Amsterdam. Todo muy cool, todo muy in, todo muy lacio hasta el momento en que tuvimos que encontrar el autobús que nos llevara al hotel. Jodidos nosotros decidimos ir en un fin de semana de temporada alta y no había ni un puto hostal, así que tuvimos que quedarnos en un hotel a cuarenta minutos del centro.

La putísima madre. Es un insulto que en una ciudad como Amsterdam, llena de gringos queriendo experimentar las dichas del canabis y los hongos, ningún puto anuncio esté en inglés! Joder, que yo entiendo que los gringos son odiados ahí – no porque haya visto Hostel (que sí lo vi) sino porque… well, where are they not? Pero… y el francés y el español o cualquier otro puto idioma que no tenga palabras conformadas por 30 Z’s, 15 M’s, 10 T’s y una E metida nada más por no dejar. Y ahora imaginen a los cinco pendejetes frente a una tabla de horarios de autobuses esperando que repentinamente Dior nos diera una señal. Pero lugar en el que estoy, lugar en el que el Señor no está. En fin… Terminamos tomando el primer metro, fingers-crossed all the way.

Equis, con ayuda del shimmy de Shakira logramos llegar al hotel sin muchas fallas. He ahí la prueba que cuando uno sigue el dogma de la Tigresa del Oriente, la vida no puede fallar. Ya después de intentar tantas filosofías New Age, al fin encontré la buena! Or so I thought. ¬_¬ Sí… Bueno, llegamos y el recepcionista agarra y nos dice, “There are no rooms left” y nosotros cagados! Porque yo me iba a meter mota hasta ponerme verde y ni de pedo iba a dormir en el Red Light District con los síntomas de abstinencia pegándome en cualquier momento. No, no, no, no, no! Ya sabía que cualquier mamada que viniera de Perú no podía traerme nada bueno en la vida.

Malin: What do you mean? We booked a room!
Recepcionista Mal Parido: So? The hotel is at full capacity, you’re pretty much fucked.
Malin: So there are no other rooms?
RMP: Well, there is one, but you can’t get in there till 5 pm.
(Discusión en grupo)
Malin: We’ll take it at 2 pm.

Y nos fuimos a dormir a los sillones de la recepción. Pues no fue el méndigo a levantarnos dos horas después diciéndonos que no podíamos dormirnos ahí que porque dábamos mala imagen al lugar? No no no, yo emputadísimo porque todavía que tuvimos que rogarle que nos diera habitación cuando ya nos habían hecho el cargo a la tarjeta y que además me dijera que jodía a los demás huéspedes, no! Eso no! Y le dije:

Mauuu: Well, we can either sleep here for at least four more hours or you can start cleaning our room.
RMP: You can either go fuck around somewhere else or you will have no room at all.

Touché. Pues sí sí, me tenía agarrado por los huevos. Ni modo, nos tuvimos que salir de ahí. Fuimos a pasear por la ciudad. En el proceso probamos unos dulces suecos (de Malin) con alto parecido a chocolate oscuro y Cecy y yo moríamos por comer uno. Error. Nunca se metan nada a la boca a menos que sepan de antemano qué es. NUNCA. Aunque si tu nombre de batalla es Alma Madero y haces de la prostitución un pasatiempo, trabajo y hábito, by all means skip this warning.

Total que sabía a caca, nos dijo que otro sabía más bueno, lo probamos… y sabía a caca. Y ya para el tercero nos dio culo intentarlo. En el autobús tuvimos el gusto de encontrarnos a Flavor Flave o a algún desafortunado que tenía el mismo tono de negro que él. Hicimos un poco de sight-seeing y en eso, el caos:

Cecy: I wanna go to Anne’s Frank house.
Lisa: Who’s that?

People have died.

Es que Lisa era canadiense pero todos sabíamos que dentro de ella llevaba a una gringa de California. No conocía a Anne Frank, no sabía en dónde estaba el Muro de Berlín y daría 3/4 partes de su alma por Britney Spears si sus impedimentos matemáticos le permitieran dividir. Total que entramos a un museo como parte de nuestra actividad cultural pre-hashish cuya mayor atracción era el cabrón pidiendo dinero en la entrada. Tipo que una niña se saca una foto con él (porque estaba haciéndola como de estatua) y no le da ni un céntimo y él todo emputado, “What? Do you think I live of smiles? Oh that’s why I fucking hate fucking Americans! God bless 9/11.” Epic Win.

Nos regresamos al hotel a dormir un rato y después en busca de las Coffeeshops – el Smokey de nuevo. Total que en el camino al Smokey encontramos un puesto con la bandera de the UK pintada en un lado y nos tomamos una foto súper Girl Power, claramente. Entramos y pedimos unos muffins y unos porros para empezar bien. Ahí estábamos, en el chisme, esperando a que hiciera efecto cuando sucedió lo peor!

Oh, La tragedia! Total que nos sacamos unas fotos y en eso un pendejo grita, “Seguro son mexicanos porque sólo ellos sacan la cámara en todos lados”, y nosotros así de, “Y seguro ustedes son unos pendejos porque tienen acento de Tamaulipas!” y se quedan en onda Spaced Out pensando en un comeback. I mean, seriously, what the fuck were they thinking? were they thinking at all? Y en eso llega con nosotros el Muffin Effect cuando comenzamos a cagarnos de risa porque habíamos ingerido 20 gramos de mota en cada muffin y así de, “I’m gonna die… ha… haha… hahaha… HAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHA!!!”, siempre el lado Coca-Cola de la vida, claramente.

Tipo que después de eso nos salimos medio high, y apenas eran como las 20h, so… por qué no ir al Red Light District? Fuimos, nos cagamos de risa un rato, y después encontramos OTRA coffeeshop, la temida, clásica y mil peligrosísima Bulldog.

Pues otro joint, por qué no y VERGA acabamos hechos mierda! Estaba fuertísimo ese churro! De que con el primer toque yo sentí el mareo venir a mí y todos empezamos a hacer pendejadas y salimos súper jodidos de ahí. Ahora, from here on, lo que sigue es lo que sólo supe cuando me lo recordaron.

Que salimos de ahí ya medio jodidos todos y onda que Malin estaba súper high y nada más se iba riendo por la calle, y yo detrás de ella cagado de risa igual, quesque porque su risa me daba risa. Cero effecto cannabis, verdad? Y empezamos a joder a Malin.

Cecy: Hey Malin, where’s your dog?
Malin: What dog?
Cecy: Your dog, the one you brought with you.
Malin: I don’t have a dog.
Cecy: Yes, you do! OMG, did you leave him at the coffeeshop?
Malin: No, I don’t have a dog… *comienza a caminar de regreso*
Mauuu: Hey bitch, where the fuck are you going to?
Malin: I’m gonna get my dog! *thinks about it* no… fuck the dog!

Hasta el día siguiente seguía creyendo en que tenía perro, LULZ. Luego la pendeja de Malin dice que podía imitar varios acentos y comienza a preguntarle a toda la gente en pleno Red Light District mamadas irrelevantes con diferentes acentos y todos los weyes corriendo de ella y ella detrás de ellos. Quite a sight.

Luego en el Erotic Museum todo lleno de porcelana y cristales (again) y subiendo y subiendo escaleras, de las cuales no recuerdo mucho, excepto por la voz de Malin implorando a Dior que no rompiera nada con su tan tremendo culo. Y yo así todo sorprendido porque de repente sentíamos el efecto de la mota y de repente ya no y onda de que:

Mauuu: Hey bitch, are you back on the boat?
Malin: Did it ever stop moving?

Ya por fin en la parada de autobús para volver al hotel nos encontramos a otros mexicanos – porque somos una pinche plaga – y estamos hablando con ellos y Malin riéndose cada que los demás nos reíamos y así y yo así de, “What the fuck are you laughing at, there’s no possible way for you to understand the joke!” y ella toda indignada, “Well, maybe if you stopped speaking in Swedish, I wouldn’t be able to understand you guys anymore”. Así que evidentemente la mota no sólo te viaja, también mejora tu foreign language. O.o

Total que esa noche dormimos mejor que nunca. Al día siguiente no hicimos like nada y como debíamos regresarnos en autobús, Cecy tuvo la magnífica idea de ir a ponernos high otra vez antes de tomarlo para irnos passed out todo el camino. Pourquoi pas? Y llegamos a LA coffeeshop. Ni siquiera me sé el nombre, pero la ubico muy bien porque regresé meses después! Bueno, cada uno con joint en mano y al primer toque… vértigo, volé por los cielos. De que veía como todo a mi alrededor se movía como si estuviese viendo la ropa en la lavadora – disregard mis metáforas de sirvienta.

Y después Cecy comenzó a aplicarme la misma que a Malin de dónde estaba mi puto perro, pero no caí! No no no, en cambio comenzaron a reírse de algo que no sabía y surgió una de las frases más memorables del viaje.

Mauuu: Malin, I’m worried. I know Cecy‘s laughing because I can see her, but I can’t hear her…

Fatality! Pues estaba drogadísimo, yo que iba a saber que la risa la iba a registrar mi cerebrito dos horas después. Ay, el terror. Total que teníamos que irnos ya a la estación de autobuses, no sé como logré levantarme porque las piernas no me reaccionaban y ya caminamos hacia la central. Llegamos ahí y horas riéndome con Malin de que no podíamos dejar de tragar dulces. Bueno, con un solo joint estuvimos high como ocho horas fácilmente. En el autobús de regreso nos callaron por escándalosos, después di el pass out y lo siguiente que recuerdo es que ya estábamos en París. Wee.

Ese fin era el primero de abril, entonces me fui a París para aprovechar la entrada libre a todos los museos y la vida. Fui al cementerio de Père Lachaise queriendo encontrar la tumba de Don Porfis, pero no hubo mucho success. O ninguno para ser más exacto. Además del Epic Fail que fue la búsqueda, me perdí ahí, entre el lodo, el viento y la lluvia y además oscurecía. Genial.

Terror en el cielo, logré salir BARELY para meterme en un laberinto más grande y terrible: El Louvre. Porque jodido estaba yo con mi pinche mapa de dos céntimos en un museo cuyas escaleras y elevadores no llevan todos al mismo piso, let alone la salida. Tipo de que estuve ahí ocho horas… sí, muy cool, pero estuve perdido siete. Jodidísimo! Ya casi llorando en el jardín interior porque todas las putas escaleras y elevadores me sacaban al lado de la misma estatua y aplicar la técnica de “Follow the Leader, Leader, Follow the Leader” con los asiáticos no me funcionó tampoco porque todos parecían dirigirse hacia el jardín, like it was so cool to start with. Oh, The Horror.

Total que después de mi encuentro con la Gioconda llegó el momento de regresar a Rouen. En la gare me encontré a un senegalense que por Christian nuestro Señor cada que lo veía en las residencias se me relajaban los esfínteres del susto. Lucky me, me encontré a un francés del Running Dinner que me cayó rebien y ya me fui platicando con él, y en eso pronunció las dos palabras por las que me había mantenido vivo todo ese tiempo: L’Hacienda.

El mejor fucking antro en toda Francia. La wildest, craziest, drunkest fiesta del año! Y era ese jueves! Después de todas esas historias sobre fiestas pasadas, después de todos los mitos alrededor de ella, de todos los amoríos, bromas, referencias, etc., POR FIN LLEGABA MI OPORTUNIDAD.

But the shit was about to hit the fan.

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