Parenthood

De haber sabido lo hubiera abortado.

Jesucristo Redentor. Es lo único que puedo decir. Yo sé que la lista de veces que la he cagado es enorme – empezando por querer ser el primer espermatozoide en llegar al óvulo – pero nada me preparó para mi situación actual: Mi reloj biológico se desató apenas cumplí los 30, cual vieja. Sin embargo, eso no fue lo más terrible. Lo jodido pasó cuando, al ver que el matrimonio no iba a tocar mi puerta, decidí actuar como vieja desesperada y perforar los condones de mi novio volverme madre padre soltero. Tipo de que adopté y así. Oh, Lord.

Después de chantajearlo una discusión madura e informada, mi novio aceptó mi idea. Así fue como Mac (rubio y de ojos verdes) llegó a mi vida. De que me sentía #Blessed, #Love, y todos esos otros hashtags pendejos que pone su musculoca de confianza en todas sus fotos de gimnasio. Eso duró como 10 minutos. Después caí en cuenta de la tremenda babosada que había hecho. Qué pinche oso.

Desde ese momento caímos en un círculo vicioso del cual no hemos logrado salir un año después. Todo inició porque Mac tenía sobrepeso y así no puede hacer nada, ni limpiarse la pinche cola. En verdad que está terrible. Yo no sé cómo le hacen los demás padres, pero yo no puedo seguir con esto. De que ya mucho iba a tener el pobre con dos papás, como para que además le hicieran bullying por marrano. Así que lo puse a dieta con la esperanza de que las cosas cambiaran.

They didn’t.

Me salió peor porque ahora lo dejo sin comer y en vez de, no sé, dormirse o ponerse a jugar o morirse cualquier otra cosa, Mac nada más llora. Llora toda el puto día y toda la puta noche. Y si no traga, la única otra forma de callarlo es arrullándolo. Yo no sé ustedes, pero ya mis biceps ya no aguantan andarlo cargando. Eso sí, me estoy poniendo bien pinche bueno, pero a qué precio, Dios mío, a qué pinche precio?

Y es que en verdad, ha llegado a tal punto que incluso llego más tarde del trabajo con tal de no aguantarlo. No me deja comer, no me deja dormir, no me deja coger, no me deja vivir… a esto le llaman el ‘Milagro de la Vida’? Porque si alguna vez estuve en contra del aborto, ahora lo apoyo al 100%. De plano ya una vez no se callaba y tuve que darle un putazo, mínimo para que lo hiciera con ganas. Y la verdad sí lloró y yo lloré más porque de todas las decisiones que he tomado en esta vida, ésta había sido la peor de todas – incluyendo cuando anduve de fistero.

Pues si ni con amor ni con violencia lograba educarlo, no me quedó de otra que sacarlo a la calle y dejarlo afuera un rato. Ahí fue donde valió madre todo. Toditito. Porque ni bien le abrí la puerta, se volvió la puta el mejor amigo del matón del vecindario. I mean, OK, no tengo pruebas para sustentar lo declarado. Tal vez no sea un matón, ni venda crack, ni haya reprobado segundo de primaria tres veces, pero tipo es negro, y… En verdad necesito continuar justificándome?

Eso pensé.

Durante ese mismo periodo se desató una ola de secuestros en mi colonia. O sea, Montreal, qué pedo? Esto es Canadá, no el Estado de México, tipo contrólate, por favor. Claramente veía fotos de los hijos desaparecidos en postes de luz, en los cartones de leche, etc., y lo único que me preguntaba era: Por qué nadie ha intentado secuestrar a Mac?

De que cada noche espero el milagrito y cada pinche noche me llevo decepción tras decepción al verlo de regreso. Es acaso porque es gordo? Porque feo no es. De que obviamente quería adoptar y así, pero tampoco iba a adoptar la primera chingadera que se me pusiera en mi camino porque qué oso ser el padre del feo de la guardería. La neta.

Juro que lo saco con una copia de mi último cheque en la frente y vacaciones incluidas, y ni así se lo roba nadie. Tipo qué pedo? De que una cosa es que sea insoportable y ya me tenga hasta la madre, pero es mi hijo y no voy a tolerar que nadie me lo desprecie.

Pero con lo que sí volvió fue con una infección de lo más tremenda. Y más jodido entonces porque además de todo el sufrimiento, ahora además debía llevarlo con el pediatra. Y qué agonía. De verdad.

Lo llevé y lo primero que hizo el doctor fue cuestionar mis parenting skills. Yo así de, a ver chiquito, no porque estés así de papacito ya te sientas con confianza de venir a criticarme. You don’t know my story, bitch. Después de juzgarme por horas me preguntó al fin sus síntomas y si tenía todas sus vacunas.

How the fuck am I supposed to know that? Si ni siquiera sé si yo tengo todas, menos voy a saber las suyas. Tipo que no mamen, vivo en Canadá, tipo esperaría que se hicieran cargo de todo eso ellos y ya. Pero al parecer esa línea de razonamiento no funcionó porque lo primero que hizo fue sugerirme un examen para detectar leucemia porque según es súper común en los infantes. Ay, Dios mío. Peor tantito, me dijo que de una vez le hiciéramos el del VIH.

Excuse me? Mi hijo es 100% canadiense, ni que viniera de África para andar teniendo SIDA. Tipo de que no está viendo el doctor que es rubio y de ojo claro o qué pedo? De que se llama Mac, no Jamal, que no mame. Pero Olivier, siendo un pussy ser humano tan decente, dijo que le hicieran lo que le tuvieran que hacer. Ay, Jesús.

Esperamos en la clínica por horas hasta que volvió el doctor con los resultados. Momento de tensión, sobretodo porque yo no estoy para andar pagando quimioterapias, con trabajo puedo pagar mi tarjeta. Eso sí, mi tocador está lleno de La Prairie, pero es because I’m worth it y me vale y que se chinguen todos y así. Total que nos dice que afortunadamente Mac no tiene cáncer (más le valía al hijo de su puta madre) y que ahora teníamos que hablar de sus resultados de VIH. Me morí.

Volví a revivir ese momento de mi vida cuando me hice el examen por primera vez porque ya el té de limón con miel y el Vicks VapoRub nada más no me hacían. Tenía los huevos en la garganta – los propios, no los de mi novio for once. Ya me veía comprándole anti-retrovirales. En fin.

El doctor, con una voz muy seria y una pausa muy larga, nos dice:

“Ces résultats sont positifs.”

Y entonces lo primero que hice fue soltarle un putazo a Olivier porque claramente era su culpa. I mean, obviamente Mac no sacó lo huila de mí, verdad? Obvio microbio. Yo juraba que seguro Mac se había metido con el negro matón porque en verdad no había otra explicación.

El pendejo del doctor nos miró confundido y nos preguntó por qué estábamos discutiendo, si lo que acababa de decir era bueno; quería decir que los resultados eran positivos, as in, no tenía VIH, estaba sano.

Wait, qué?

I fucking lost it.

Luego de gritarle todas las majaderías que me sé en francés, inglés, español, y cubano (gracias, Niurka), el pendejo del doctor me sale con su mamada de que es anglosajón y no habla bien en francés aún.

Perra, por favor. Positive y positif son exactamente la misma vaina. No me quieras marear con excusas tan pendejas que podrían tener un cromosoma extra. O sea, no.

Total que nos dice que pasemos a su consultorio porque quiere hablar de un problema muy serio. Yo me volvía a morir. Si no tenía cáncer ni SIDA, qué más podría ser? Clamidia? San Benito de Tepito, apiádate de mi alma blanca, pura, hermosa y despapayosa, por favor.

Finalmente el doctor me vio directo a los ojos, suspiró largamente y me dijo, “Mac está muy gordo”. Neta? No mames, real? No es posible que estaba pagando 300 dólares de consulta sólo para que me dijeran algo que puedo ver con mis dos bellos ojos.

Pues que este doctor cree que mis brazos bien torneados son de torcerle el cuello al ganso? I mean si acaso nada más el izquierdo porque para esas labores soy zurdo, pero no es el punto. Quién cree que cargó a Mac todo el camino? Olivier? Porque Olivier no me carga ni para cogerme más sabroso, mucho menos a su pinche hijo.

Entonces nos pregunta si tenemos una báscula en casa. Me voltea a ver, después voltea a ver a Olivier y nos dice muy risueño que evidentemente no. Yo, con mi indignación al límite, le pregunté a mi novio si nos había dicho gordos. Él, siendo la bellísima persona que es, obviamente dijo que no. Yo, siendo aún más maravillosa persona, le dije que tenía razón – no nos había dicho gordos, sólo se lo había dicho a Olivier.

Side note: Yo no sé porqué aún no me ha dejado.

Pero si yo creía que ahí acababan las injurias, estaba por llevarme una última sorpresa. El doctor muy cabrón, nos dice que tenemos que calcular las calorías que come Mac porque necesitamos hacer que baje de peso o le va a dar un “jaratac”. Nos dice que va a ser muy difícil y complejo el cálculo pero que nos va a explicar paso a paso cómo hacerlo.

Entonces nos pregunta si alguno de los dos es ingeniero. Antes de responderle cualquier cosa, me voltea a ver, se caga de risa y me dice, “No, tú obviamente no”. Eso fue un cumplido? No me entero.

Olivier le dice al señor que él es ingeniero, y el doctor muy contento le explica el cálculo que había que hacer. Era una puta regla de tres. Me queda claro que no era un cumplido, solamente me tachó de pendejo.

Let us rage.

Y esa fue solamente la primera consulta porque ya lleva como 5 más, y nada más no saben qué tiene Mac. Ya de plano ya gasté tanto en sus medicinas y tratamientos que tuve que sentarlo el otro día y le dije muy seriamente que si igual se iba a morir, que se muriera ya que yo no podía pagar más.

Desafortunadamente no se ha muerto.

Como conclusión, que no les quepa la menor duda: Los hijos no son una bendición. Aprendan de esta historia. Los dejaran sin dinero, con ojeras, y si son viejas, con estrías. Not worth it, guys.

Me declaro cien por ciento #TeamGancho.

Por cierto, mi hijo es un gato.

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